19 mayo 2011

HOY SALÍA DE GIRA ANIBAL "PICHUCO" TROILO

Tras la muerte de Homero Manzi, una noche interrumpió un juego de Bacarat se aisló en una habitación para componer en un rato su obra Responso, un lamento que está catalogado como uno de los tangos más brillantes de todas las épocas. Lo grabó pero luego se negaba a tocarlo. Lo ha hecho a pedido del público, pero se sabe que sufría cuando lo hacía. 
Toda una elegía para un poeta. Un cariñoso recuerdo para el Gordo Pichuco

05 mayo 2011

MANIFIESTO DEL NUEVO CANCIONERO

Contexto cultural
El Movimiento del Nuevo Cancionero se produjo en un contexto cultural sig¬nado por el llamado "boom del folklore" en la Argentina, proceso derivado de la gran migración interna que venía sucediendo desde mediados de la década de 1930.
 El Manifiesto El 11 de febrero de 1963, en el Círculo de Periodistas de Men¬doza, Tito Francia, Juan Carlos Sedero, Oscar Matus, Armando Tejada Gómez, Pedro Horacio Tusoli, Mercedes Sosa y Víctor Nieto, todos artistas mendocinos o radicados en Mendoza, dieron a conocer el manifiesto de fundación del mo¬vimiento del Nuevo Cancionero.

El Manifiesto sostiene parte de la siguiente constatación programática:
La búsqueda de una música nacional de contenido popular, ha sido y es uno de los más caros objetivos del pueblo argentino.
Una vez instalado en el contexto de la música popular, el Manifiesto cuestiona la falsa oposición tango-folklore:

Entonces, se perpetró la división artificial y asfixiante entre el cancionero po¬pular ciudadano y el cancionero popular nativo de raíz folklórica. Oscuros inter¬eses han alimentado, hasta la hostilidad, esta división...
El Movimiento Nuevo Cancionero sostiene la necesidad de un cancionero inte¬grado común:
Hay país para todo el cancionero. Sólo falta integrar un cancionero para todo el país.
Luego de reconocer como "raíces del Nuevo Cancionero" a Buenaventura Luna y Atahualpa Yupanqui, destaca el auge que estaba viviendo el folklore y busca definir su sentido:
Nosotros afirmamos que este resurgimiento de la música popular nativa, no es un hecho circunstancial, sino una toma de conciencia del pueblo argentino... Que no le escamoteen ni al artista ni a su pueblo, esta toma de conciencia, es lo que se propone el NUEVO CANCIONERO.

Finalmente, el Manifiesto responde a la pregunta "¿qué se propone el Nuevo Cancionero?":
“...la integración de la música popular en la diversidad de las expresiones re¬gionales del país...
La participación de la música típica popular y popular nativa en las demás artes populares...
Rechaza a todo regionalismo cerrado...
Se propone depurar de convencionalismos y tabúes tradicionalistas a ultranza, el patrimonio musical...
Desechará... toda producción burda y subalterna que, con finalidad mercantil, intente encarecer tanto la inteligencia como la moral de nuestro pueblo...
Buscará la comunicación, el diálogo y el intercambio con todos los artistas y movimientos similares del resto de América...
Concluyendo:
EL NUEVO CANCIONERO luchará por convertir la presente adhesión del pue¬blo argentino hacia su canto nacional, en un valor cultural inalienable. Afirma que el arte, como la vida, debe estar en permanente transformación y por eso, busca integrar el cancionero popular al desarrollo creador del pueblo todo para acompañarlo en su destino, expresando sus sueños, sus alegrías, sus luchas y sus esperanzas.

 Los integrantes originales Los firmantes del Manifiesto fueron Tito Francia, Oscar Matus, Armando Tejada Gómez, Mercedes Sosa, Víctor Gabriel Nieto, Martín Ochoa, David Caballero, Horacio Tusoli, Perla Barta, Chango Leal, Graciela Lucero, Clide Villegas, Emilio Crosetti y Eduardo Aragón.

Al lanzamiento del movimiento también adhirieron muchos otros artistas men¬docinos, como el escritor Antonio Di Benedetto y el pintor Carlos Alonso. Más adelante el movimiento adquiriría carácter nacional y latinoamericano.

Canciones con fundamento
Poco antes de difundir el Manifiesto, Mercedes Sosa había lanzado su primer álbum, "La voz de la zafra" (1962); y en 1965 lanzó el segundo, "Canciones con fundamento". Ambos álbumes pasaron desapercibidos y La Negra alcanzaría la consagración ese mismo año de 1965, cuando Jorge Cafrune tuvo el gesto de pedirle que suba al escenario y cantara en el Festival de Cosquín. Sin em¬bargo, en esos dos álbumes originales ya estaba presente la esencia del Nuevo Cancionero, que Mercedes Sosa mantendría en adelante. En 1969, con la grabación y la difusión mundial de "Canción con todos", de Tejada Gómez e Isella, hasta convertirse en el virtual Himno de América Latina, el movimiento alcanzaría uno de sus momentos culminantes.

Entre las canciones históricas: "El viejo Matías" (V. Heredia), "Fuego de Ani¬maná", "Sólo le pido a Dios" (L. Gieco), "Canción de cuna para despertar a un gobernante" (M. E. Walsh), "María vá" (A. Tarragó Ros), "Zamba para no morir" (H. Lima Quintana- N. Ambros - A. Rosales), "Zamba azul" ( A. T. Gómez-Tito Francia), "Balderrama" (Leguizamón-Castilla), "Todavía cantamos" (V. Here¬dia), "Pastor de nubes" (Castilla-Portal).

Adhesiones
El movimiento del Nuevo Cancionero se difundiría fuertemente por todo el país durante las siguientes dos décadas. En 1964, Tejada Gómez, Matus y Mercedes Sosa se instalaron en Buenos Aires, y -especialmente el primero- promovieron apasionadamente sus lineamientos. Ese año presentaron su espectáculo en un recital histórico en el Teatro IFT.

En los años siguientes y hasta el golpe de Estado de 1976, muchos artistas argentinos confluyeron en el mismo renovando la canción argentina, como Hamlet Lima Quintana, César Isella, Víctor Heredia, León Gieco, el Cuarteto Zupay, Chango Farías Gómez, Marián Farías Gómez, Los Trovadores, el Grupo Vocal Argentino, el Quinteto Tiempo, Ramón Ayala, Las Voces Blancas, Dino Saluzzi, Jorge Marziali, Horacio Guarany, Opus Cuatro, Antonio Tarragó Ros, Enrique Llopis, el Cuchi Leguizamón, Manuel J. Castilla, el Dúo Salteño, los Hermanos Núñez, Julio Lacarra, etc.

César Isella cuenta ese momento del siguiente modo:
En 1963, con Los Fronterizos, habíamos ido a Mendoza y habíamos conocido en un mismo día a Atahualpa Yupanqui y a Armando Tejada Gómez, Oscar Matus, el pintor Carlos Alonso, Tito Francia, y a una flaquita tucumana, la mujer de Matus, Mercedes Sosa. Me sorprendió mucho el repertorio que ellos canta¬ban, era diferente a lo que conocía, tanto melódica como poéticamente. Le agregaban contenido a una música que hasta entonces era sólo descriptiva. Ese sonido nuevo me maravilló, y me agarré un metejón con ellos.
Cesar Isella

Oposiciones
La propuesta de Nuevo Cancionero generó también posiciones fuertemente opuestas, generalmente bajo el argumento de "eso no es folklore".

Fuente: Wikipedia : http://es.wikipedia.org/wiki/Nuevo_Cancionero

LA VELETA Y EL VIENTO


Como el mundo es redondo, se aconseja
no situarse a la izquierda de la izquierda,
pues, por esa pendiente, el distraído
suele quedar de pronto a la derecha.
Se han dado casos. Se repiten tanto
en estos tiempos de confusa urgencia,
que el que quiere cambiar la flor de mano
debe ejercer la ciencia y la paciencia.
Pero no en breves raptos o relámpagos
ni a palos con el águila agorera,
tampoco en conversadas salamancas
de sexo y saxo y de pilosa niebla.
Esas raras maneras del hartazgo
suelen ser distracciones pasajeras,
síntoma tipo de que el ocio endémico
sustituye la historia por la histeria.

Hay que ser consecuente con la furia!
Escoger entre el viento y la veleta.
  
Armando Tejada Gómez

01 mayo 2011

POBRE LA PARCA (ii)

(CREO QUE ASI SE LLAMA EL POEMA)

Ayer paso apurada
toda de negro,
grácil y glamorosa.
La piel blanca y suave,
casi transparente.

Me quede frío
Cuando la vi de frente.
Dedos largos y delgados
como viejas cepas,
de fincas abandonadas.

Palos secos agrisados
por los siglos.
Adornados con
uñas gruesas y afiladas,
brillaban bajol sol
como cuchillas aceradas.

Los ojos hundidos
que no dicen nada,
me senté a mirarla.
Ya no da miedo,
ya no me espanta.

Me pregunte entonces
Que le pasa a la muerte
Que anda sola y triste
dando vueltas.
Sin saber donde
caerse muerta.
                                    Arkcangel

Él empezó Señorita... el Topo..!!


La cosa empezó con un escrito que me envió el Topo Fernández diciéndome si me animaba a incorporarlo a una foto mía. Acepté el desafío y salió esto


Eso hubiera sido todo si no me hubiesen recordado esas palabras un poema que recita Jorge Marziali. Aca dejo el link

http://youtu.be/-rnDnaZeS7Y

Pero me dije ¿por qué no contar lo que me parece la fuente de inspiración de Daniel Giribaldi, autor de la letra que canta el Jorge. Un poema de César Vallejos que se llama se llama 
PIEDRA NEGRA SOBRE UNA PIEDRA BLANCA:


Me moriré en París con aguacero,
un día del cual tengo ya el recuerdo.
Me moriré en París y no me corro
tal vez un jueves, como es hoy, de otoño.

Jueves será, porque hoy, jueves, que proso
estos versos, los húmeros me he puesto
a la mala y, jamás como hoy, me he vuelto,
con todo mi camino, a verme solo.

César Vallejo ha muerto, le pegaban
todos sin que él les haga nada;
le daban duro con un palo y duro
también con una soga; son testigos
los días jueves y los huesos húmeros,
la soledad, la lluvia, los caminos...

--- 

Y el irreverente del Daniel Giribaldi escribió esto que se llama 
"El Velorio":


Me moriré en París, o en el carajo
un día jueves o, si no, un domingo,
en un bulín que está, si no le chingo,
cerca del Rin, el Paraná o el Tajo.

Espicharé a la gurda y no me rajo:
quizás tendré una cacharpaya en gringo
y allí el Jorge y el John, el Paul y el Ringo
tocarán... si andan flojos de trabajo.

Será un velorio piola, tendrá gancho...
Alguien dirá: "fue un punto divertido",
alguien, también, me llorará a lo chancho.
Y alguien que entrará sin hacer ruido
silenciará a los Beatles lo más pancho
y yo me iré con él, y yo me iré con el olvido".

30 abril 2011

Cuando tus manos salen, amor, hacia las mías...

http://www.goear.com/listen/58f4bf6/tus-manos-tu-palida-voz-laura-canoura-maria-grana
Tus manos

Cuando tus manos salen,
amor, hacia las mías,
qué me traen volando?
Por qué se detuvieron
en mi boca, de pronto,
por qué las reconozco
como si entonces, antes,
las hubiera tocado,
como si antes de ser
hubieran recorrido
mi frente, mi cintura?

Su suavidad venía
volando sobre el tiempo,
sobre el mar, sobre el humo,
sobre la primavera,
y cuando tú pusiste
tus manos en mi pecho,
reconocí esas alas
de paloma dorada,
reconocí esa greda
y ese color de trigo.

Los años de mi vida
yo caminé buscándolas.
Subí las escaleras,
crucé los arrecifes,
me llevaron los trenes,
las aguas me trajeron,
y en la piel de las uvas
me pareció tocarte.
La madera de pronto
me trajo tu contacto,
la almendra me anunciaba
tu suavidad secreta,
hasta que se cerraron
tus manos en mi pecho
y allí como dos alas
terminaron su viaje.

(...) "de algún violento amor; de amor... sin duda."

GUITARRA NEGRA
Introducción
Cómo haré para tomarte en mis adentros, guitarra... Cómo haré para que sientas mi torpe amor, mis ganas de sonarte entera y mía... Cómo se toca tu carne de aire, tu oloroso tacto, tu corazón sin hambre, tu silencio en el puente, tu cuerda quinta, tu bordón macho y oscuro, tus parientes cantores, tus tres almas, conversadoras como niñas... Cómo se puede amarte sin dolor, sin apuro, sin testi­gos, sin manos que te ofendan... Cómo traspasarte mis hombres y mujeres bien queridos, guitarra; mis amores ajenos, mi certeza de amarte como pocos... Cómo entregarte todos esos nombres y esa sangre, sin inundar tu corazón de sombras, de temblores y muerte, de ceniza, de soledad y rabia, de silencio, de lágrimas idiotas...
Allanamiento
Hoy anduvo la muerte buscando entre mis libros alguna cosa... Hoy por la tarde anduvo, entre papeles, averiguando cómo he sido, cómo ha sido mi vida, cuánto tiempo perdí, cómo escribía cuando había verduleros que venían de las quintas, cuando tenía dos no­vias, un lindo jopo, dos pares de zapatos, cuando no había televi­sión, ese mundo a los pies, violento, imbécil, abrumador, esa novela canallesca escrita por un loco... Hoy anduvo la muerte entre mis li­bros buscando mi pasado, buscando los veranos del 40, los mucha­chitos bajo la manguera, las siestas clandestinas, los plátanos del barrio, asesinados, tallados en el alma... Hoy anduvo la muerte revi­sando mi abono del tranvía, mis amigos, sus nombres, las noches del Café Montevideo, las encomiendas por la Onda con olor a es­tofado, revisando a mi padre, su Berreta, su Baldomir, revisando a mi madre, su hemiplejia, al Uruguay batllista, a Arístides querido, a mis anarcos queridos bajo bandera, bajo mortaja, bajo vinos y ver­sos interminables... Hoy anduvo la muerte revisando los ruidos del teléfono, distintos bajo los dedos índices, las fotos, el termómetro, los muertos y los vivos, los pálidos fantasmas que me habitan, sus pies y manos múltiples, sus ojos y sus dientes, bajo sospecha de subversión... Y no halló nada... No pudo hallar a Batlle, ni a mi pa­dre, ni a mi madre, ni a Marx, ni a Arístides, ni a Lenin, ni al Príncipe Kropotkin, ni al Uruguay ni a nadie... ni a los muertos Fernández más recientes... A mí tampoco me encontró... Yo había tomado un ómnibus al Cerro e iba sentado al lado de la vida... Pasé frente al Nocturno y la vida había pintado unos carteles... Pregunté en una esquina por la hora, y en la bolsa del hombre que me dijo la hora iba la vida, junto con su almuerzo... Hoy dejaré las puertas y las ventanas de mi casa abiertas... y la noche entrará por todas las ventanas de mi casa, por todas las ventanas de todo el barrio, por todas las ventanas de todos los cuarteles y de todas las cárceles, por todas las ventanas de los hospitales... la noche entrará, cabe­ceando, saltará para adentro, sombra a sombra a la luz del farol... y se echará en el piso como un perro... y aguardará hasta la madru­gada... Hoy... dejaré las puertas y las ventanas de mi casa, abiertas, para siempre...
La casa
Mi corazón está mejor sitiado que mi casa... mi casa, más cercada que mi barrio... mi barrio, cercado por mi Pueblo... En mi barrio vive el Presidente, cercado por un muro casi derrumbado...


Uruguay for export
Temblando, con el frontal partido por el marrón, por el marronero, cae sobre sus costillas, pesada como un mundo, la res... Cae con estrépito, de bruces sobre el cemento... balando al descuajarse su osamenta, ya sólo un pobre costillar enorme, ya sólo un pobre cuero y sangre, media tonelada de huesos astillados, hincados en toda esa vida temblorosa y atónita... Ahí se va alzando, como un pesado pingajo, atrapada por la pata por un gancho que le salta arriba, que la alza por un ojal abierto en el garrón de un cuchillazo en plena estupidez sentimental, en plena media tonelada de mons­truoso dolor, incomprensible, absurdo, balando, plañidera y tonta, como un escarabajo que no piensa, mientras medita lentamente por qué duele tanto y por qué duele qué parte de quién que es ella misma, la res, abierta al descuartizamiento atroz por todas partes, que nunca habían dolido y que eran tantas partes, tan extensas... y que pastando nunca habían dolido... haciendo leche, esperma, músculos, crin y cuero y cornamenta viva, que eran la vida misma manando hacia sus adentros, vibrando tiernamente como un sol cá­lido hacia sus adentros... y nunca habían dolido... Ya está colgada... Las patas delanteras se enderezan, se endurecen y avanzan hacia adelante y hacia arriba, implorantes y fatalmente rígidas, rematadas en cortas pezuñas que hace un instante amasaban el barro del co­rral, el estiércol de otros cien balidos, dinosaurios del siglo de las máquinas, nacidos para morir de un marronazo... Ahora ya es carne azul colgada en la heladera: "Uruguay for export"... Aquella res, que murió de un marronazo, cayó y tembló todo el frigorífico... Aquella otra res que recibió el marronazo en plena frente, de dos dedos de espesor, mientras entraba al tubo desconfiando porque allí no había pasto, alcanzó a comprender que había otra res delante, balando, que ya se la llevaba el gancho... y cayó detrás, también, y el ce­mento tembló bajo esos huesos... Aquella otra res, que esquivó el marronazo y que cayó también, con un ojo reventado y una guampa partida, deshecha, también cayó y tembló la tierra, tembló el ma­rrón, tembló el marronero; la res, murió temblando de dolor y de miedo... de un marronazo en plena frente "for export" del Uruguay...
Flor show (por vals)
En la punta del agua... una flor blanca, luminosa, de quince dólares, se hace chispa, se abulta, se diluye, chorrea entre otras flores más pequeñas, llora, se agita, la catapulta el chorro de agua y sube como bola en el aire... Está naciendo siempre, mientras el agua canta en esa fuente de la boîte... Entre aplausitos, al compás de la orquesta, blanda flor blanca, acuosa, nostalgiosa en el aire... subida en los aplausos como espitada, hendida, empitonada... gime y llora en la noche, tira estrellas bailando bajo el humo, renace, llora por el chorro azul-blanco de la fuente como si fuera planta que la cría -y que no es-... y sin embargo, así seguirá abriéndose, muriendo, hin­chándose y flotando, mientras duren la noche, su belleza infantil de ingeniería, su blando corazón bajo el foquillo fijo y lechoso... el gringo, el chorro de agua a precio, el aire de importación, esas hembras, el mozo, esos señores...
Mis alas
Hace un buen rato ya que doy trabajo y vengo acostumbrándome al desuso de mi alma, a la razón del enemigo, a mis sesenta cigarrillos diarios, a las malas costumbres de mis canciones, que de algún modo siempre fueron nuestras, vos lo sabés, Guitarra Negra... Hoy reanudo en un cómico enderezo la hora de ayer parada en su nos­talgia… Me hacen sufrir las alas que me puse para volar, mas grito y se alzan, gimo y me acompañan, río y baten de a dos, como que están amándose y se odian sin embargo mis dos alas... se odian, se enderezan, se hacen amigas mías para llevarme por todas partes: allá está la canción, aquí la nada... más allá el Pueblo y más acá el Amor... Pero el Pueblo está también más acá... y antes estaba allá también, detrás del Pueblo el Pueblo... Hemos viajado por todos mis caprichos y el Pueblo osando (sic) el piso, amándose con alas como las mías... odiando su destino, odiándome y amándome sin alas, con millones de pies, con manos y cabezas y lenguas... y sus mil bocas dicen: "ahora, la suerte ya está echada..."
La mariposa
La mariposa viene hacia mí en la calle, en el aire húmedo, por el aire húmedo bailando, por el aire agobiante, ominoso, bailando en el aire caliente... y yo vi que no era a mí a quien buscaba sino a la muerte... y que no buscaba la muerte también vi, porque no era ma­riposa de la ciudad de hierro, ni nacida para eso... sino que era ma­riposa nada más, en la ciudad, presa y ya muerta de antemano, fa­talmente... buscando en ese bailar loco y frágil un ala, un grano, una pizca de polen en el cemento... Porque la mariposa nace y no aprende nada hasta que muere en cualquier sitio, herida de muerte por su semana justa, por su tiempo preciso, por su sorbito de vida ya bebida... Eso no es tan triste... triste es ver su cadena de huevos en el hollín, depositados junto a un río de aceite, a la sombra de las altas paredes de cemento... Su cadena de huevos de seda...

Hago falta
Hago falta... yo siento que la vida se agita nerviosa si no compa­rezco, si no estoy... Siento que hay un sitio para mí en la fila, que se ve ese vacío, que hay una respiración que falta, que defraudo una espera... Siento la tristeza o la ira inexpresada del compañero, el amor del que me aguarda lastimado... falta mi cara en la gráfica del Pueblo, mi voz en la consigna, en el canto, en la pasión de andar, mis piernas en la marcha, mis zapatos hollando el polvo... los ojos míos en la contemplación del mañana... mis manos en la bandera, en el martillo, en la guitarra, mi lengua en el idioma de todos, el gesto de mi cara en la honda preocupación de mis hermanos.

Exhortación y propósitos
Cómo haré para tomarte en mis adentros, guitarra, guitarra negra... Dice Enrique, mi hermano, que hay cierto perro hundido que se lame mansamente y nos lame, lamiéndose, una herida quieta allá al fondo, sentado en su escalón... Y dice más mi hermano el otro Enri­que, en Praga: dice que amarte con certeza, hacerte enteramente hembra, darte lo que de vida tengan mis urgencias, será amar más y más a Jaime; amarlo, más de veras... por su alma, su propio perro mordedor bajo el garrote, el cable, el puñetazo, la bolsa de arpillera, el plantón y el insulto... la olvidada mejilla que no ponen ni él ni na­die a golpear... sino con hambre y Rita y José Luis, por Gerardo y Raúl y Rosa y Sara y Mauricio... y por todos nuestros muertos... Y he sabido, guitarra, que este otro perro que criaste, ladrador, cam­pesino, a veces manso o vigilante, que roe su propio hueso en la penumbra y gruñe... cual casi todo perro popular, vagará por tus anchas veredas, tus milongas sangrantes... hasta morir también... tal vez un día... de soledad y rabia... de ternura... o de algún vio­lento amor; de amor... sin duda.
(Los títulos de cada texto, así como el género al que pertenece la obra, son los de la edición de 1985. En la primera edición [1977] las partes que la componen son presentadas por su autor como "contracanciones", género particular creado por él mismo para definirlas, ante su imprecisa ubicación con­ceptual, musical y literaria. En esa edición los textos, cuyos fragmentos no llevan título alguno, se encuentran agrupados en 3 partes: La I incluye desde Introducción a Uruguay for ex­port, la II es Flor show, y la III las cuatro restantes. Asimismo, la puntuación empleada es la que aparece en la misma edi­ción de 1977, habiéndose salvado los errores evidentes, tanto ortográficos como de fidelidad del texto).
(1972-1977)
fuente:
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